Sant Antoni de Calonge es, en realidad, media historia: el municipio se llama Calonge i Sant Antoni, y son dos lugares con carácter propio a solo cuatro kilómetros de distancia. Sant Antoni es la fachada marítima, paseo y playa; Calonge, tierra adentro, guarda el castillo y el casco medieval que le dan al conjunto la otra mitad de su identidad. Quien se queda solo en la arena se pierde media historia del pueblo.
Calonge y Sant Antoni: dos núcleos, un municipio
En la parte alta de Calonge, el castillo medieval —con sus torres y murallas bien conservadas— domina el pueblo desde el siglo XI, junto a la iglesia románica de Sant Martí. Las calles empedradas del Barrio Antiguo, con sus plazas pequeñas y sus casas de piedra, son el reverso exacto del paseo marítimo de Sant Antoni, a un paseo en coche de distancia.
En la costa, a lo largo del paseo, las Torres de Vigía recuerdan que este litoral tuvo que defenderse de los piratas durante siglos: la más conocida da nombre a la propia playa de Torre Valentina.

Las playas: de Sant Antoni a Torre Valentina
La Playa de Sant Antoni es la principal del pueblo, de arena dorada y con todos los servicios para pasar el día en familia. Al sur, la Playa de Torre Valentina —separada de la anterior por la riera de Calonge— tiene un ambiente más tranquilo y unos 500 metros de arena fina bajo la torre del siglo XVI que le da nombre.
Más allá quedan las calas pequeñas: Cala Roques Planes, de formaciones rocosas y buen fondo para el esnórquel; Cala Cap Roig, entre acantilados y vegetación; y la Playa de Can Cristus, de aguas poco profundas y fácil acceso, buena opción con niños.

El camí de ronda hacia Platja d’Aro
Uno de los tramos más agradecidos de senderismo de la zona conecta Sant Antoni de Calonge con Platja d’Aro: unos 7,5 km de camí de ronda señalizado con las marcas rojas y blancas del GR-2, de dificultad fácil, que se recorren en unas dos horas. El sendero encadena Cala del Pi, Cap Roig y Cala Rovira antes de llegar a Platja d’Aro, con el mar acompañando casi todo el trayecto.

Fiestas y vida cultural
La Fiesta Mayor de Sant Antoni, en enero, honra a Sant Antoni Abat con desfiles, bailes y la tradicional bendición de animales, muy querida por los vecinos. En verano, el Festival Internacional de Música de Calonge lleva conciertos al recinto del castillo, y en agosto la Feria Medieval transforma el casco antiguo en un mercado de artesanía, comida y cetrería. Todo el año, la galería Ca l’Anita, en el centro de Calonge, muestra el trabajo de artistas locales y de fuera.




