Platja d’Aro es la cara práctica de esta costa: la playa más larga y más fácil, las calles comerciales más animadas, la oferta más amplia para ir con niños. Forma parte del municipio de Castell-Platja d’Aro, junto con S’Agaró y el propio Castell d’Aro, y esa unión resume bien el lugar: un frente de playa moderno y una vida de pueblo que, tierra adentro, todavía huele a piedra medieval. No es el rincón más silencioso de la Costa Brava, pero tiene los suyos —una serie de calas hacia el sur que se van haciendo más pequeñas y más secretas cuanto más se camina.
La Platja Gran y el centro
La playa principal de Platja d’Aro es larga, de arena fina y con todos los servicios, lo que la convierte en la más cómoda de la zona para pasar el día sin planificar nada. Detrás de ella, el centro es una fusión de tiendas, boutiques y restaurantes que no para en todo el año. Cada viernes por la mañana, el mercadillo municipal —en el aparcamiento de la Masia Bas— llena decenas de paradas de fruta, ropa y artesanía, y es de los pocos sitios donde el pueblo se siente tan de barrio como de destino turístico.

Con niños: parques y aventura
Pocos pueblos de la Costa Brava están tan preparados para ir en familia. El Parc dels Estanys, con sus estanques y sendas junto a la costa, es el respiro tranquilo entre playa y playa. El Parc Aventura ofrece circuitos de cuerdas y tirolinas entre los árboles, y PP’s Park suma atracciones más clásicas —carruseles, minimontañas rusas— para los más pequeños. Y para quien prefiera un ritmo distinto, el Club Golf d’Aro – Mas Nou tiene 18 hoyos en las colinas sobre el mar, con vistas que justifican el recorrido aunque no se lleve bien la tarjeta.
Las calas del sur
Al sur de la playa principal, el litoral se rompe en calas más pequeñas: Cala Rovira, Cala del Pi y Cap Roig, arenales cortos entre roca y pino muy distintos del ambiente del centro. Siguiendo la costa, ya en el límite con S’Agaró, empieza el camí de ronda hacia la Platja de Sa Conca —ese tramo ya pertenece a la ruta que describimos en la ficha de S’Agaró.

Cala del Paller, el secreto mejor guardado
Ya cerca del término de Sant Antoni de Calonge, el camí de ronda esconde la Cala del Paller: una cala pequeña y rocosa, de las que apenas aparecen en las guías, con el agua limpia y transparente típica de este tramo de costa.
No tiene los servicios de la Platja Gran ni el nombre de Cala Rovira, y esa es precisamente su gracia: se llega caminando, no en coche, y eso basta para dejar fuera a la mayoría.

Castell d’Aro: el pasado, a un paso
Tierra adentro, a pocos minutos del paseo marítimo, Castell d’Aro es el núcleo histórico del municipio: un castillo medieval y calles de piedra que ofrecen el contraste exacto con el ritmo de la playa. En un mismo día se puede pasar de la arena al Empordà medieval sin coger el coche más de diez minutos.
Para quien prefiera hotel a villa, la oferta de la zona es amplia, del Hotel Aromar y el Hotel Spa La Terrassa junto al mar hasta el más recogido Hotel Cala del Pi.



