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Una calle empedrada de Peratallada entre casas de piedra medievales, con una farola de forja y enredaderas trepando por los muros

Baix Empordà

Peratallada

Hay lugares hechos de tiempo y lugares hechos de piedra. Peratallada es las dos cosas a la vez, porque aquí la piedra es el tiempo: se lee en ella el foso excavado a mano en la roca, las murallas que no han cambiado en ochocientos años, los arcos gastados por manos que ya no están. El nombre lo dice todo antes de entrar. Pedra tallada, piedra cortada. Un pueblo que se llama por lo que es, y que es exactamente lo que su nombre promete.

Pedra tallada: un nombre que es una descripción

Peratallada significa, en catalán, piedra tallada, y el nombre no es un adorno: es una crónica. El topónimo Petra Tallada está documentado desde el siglo X, y viene del foso que rodea el pueblo, excavado directamente en la roca arenisca sobre la que se asienta. De esa misma roca cortada salió después la piedra de las casas. El sitio se construyó, literalmente, sacándose de sí mismo.

Ese foso es lo que hace único a Peratallada. Es de los poquísimos lugares de la comarca cuya estructura defensiva —murallas, foso y torres— sigue prácticamente intacta desde la Edad Media, no reconstruida sino conservada. Se entra por lo que fue un paso vigilado y de golpe se está dentro de otro siglo, sin coches, sin ruido, con el suelo de piedra y las paredes de piedra y la luz cayendo entre las dos. No hay que buscar nada. Solo caminar despacio y dejar que el pueblo haga el resto.

Un arco de piedra en la entrada de una calle de Peratallada, con buganvillas y otras flores trepando por el muro
La entrada a otro siglo, bajo uno de los arcos del recinto.Foto: Mutari / Wikimedia Commons (dominio público)

El castillo y la plaça de les Voltes

El corazón de Peratallada es su castillo, uno de los más antiguos de Cataluña: la torre del homenaje, el palacio y las murallas están datados entre los siglos XI y XIV, y forman un conjunto feudal que se ha quedado quieto en el tiempo. Alrededor se enreda un laberinto de callejones estrechos donde es fácil, y recomendable, perderse.

El centro de la vida es la plaça de les Voltes, la plaza de los arcos: soportales de piedra medieval bajo los que hoy hay terrazas, y desde la que arranca el carrer Major, la calle más hermosa del pueblo, con sus tiendas de artesanía y sus rincones. Es pequeño todo, y esa es la gracia. Peratallada no se ve: se recorre. Y se recorre dos veces, porque a la segunda vuelta se ven las cosas que a la primera, embobado, te perdiste.

La puerta verde de una vermutería en una calle de Peratallada, bajo un cartel pintado a mano y sobre unos escalones de ladrillo
Una vermutería en las calles del recinto medieval.

Sant Esteve y el silencio de dentro

Fuera de las murallas, a un paso, está la iglesia de Sant Esteve, románica y gótica, con su cementerio y su calma aparte del bullicio de las terrazas. Vale la salida: desde ahí se ve el pueblo entero como lo que es, una piedra sobre la llanura, y se entiende la escala de todo.

Peratallada es de los pocos pueblos donde el tópico se cumple: se detiene el tiempo. En parte porque no entran coches, en parte porque la piedra no deja pasar las prisas. Ven entre semana, o a primera hora, o al final de la tarde, cuando los autobuses ya se han ido y el pueblo se queda de quien se queda. Entonces es cuando pasa lo que tiene que pasar, que es nada. Solo la piedra, la luz y tú.

La iglesia románica de Sant Esteve de Peratallada, con su torre y tres cipreses, sobre la llanura del Empordà
La iglesia de Sant Esteve, fuera de las murallas.Foto: Mutari / Wikimedia Commons (dominio público)

El triángulo medieval del Empordà

Peratallada pertenece al municipio de Forallac, formado en 1977 al unir tres núcleos —el propio Peratallada, Vulpellac y Fonteta—, y forma parte de un racimo de pueblos medievales del interior del Baix Empordà que son, juntos, uno de los tesoros más discretos de la Costa Brava.

A pocos minutos quedan Pals, sobre su colina de arroz; Ullastret, con el poblado íbero mejor conservado de Cataluña; Palau-sator y Sant Julià de Boada, casi secretos. Se encadenan en un día de coche corto, parando a comer en el que pille y a beber en la primera terraza con sombra. Es la Costa Brava de tierra adentro: sin mar a la vista, pero con toda la luz del Empordà y ni una gota de la prisa de la orilla.

Una calle de piedra de Peratallada con altos cipreses junto a una casa medieval, bajo un cielo despejado
Peratallada, el punto de partida del triángulo medieval.Foto: Mutari / Wikimedia Commons (dominio público)

El cuaderno de Peratallada

Dónde vamos nosotros

Peratallada se come despacio y a la sombra de la piedra, casi siempre bajo un arco o en una plaza. Esta es la lista corta: dónde mandamos a comer, qué merece detenerse dentro de la muralla y qué pueblos vecinos encadenar. Ven pronto o tarde, cuando los autobuses ya no están; entonces el pueblo es de verdad.

Posiciones aproximadas · Peratallada · Cartografía © colaboradores de OpenStreetMap, teselas de OpenFreeMap

Toca un punto o un sitio de la lista para acercarte

Para comer

  • Una referencia clásica del pueblo, cocina ampurdanesa de siempre. La oca amb naps y los platos de caza tienen fama; el sitio para comer tradición sin retoques.

  • En la mismísima plaça de les Voltes, en una finca del siglo XII que integra restos de la antigua muralla. Se come rodeado de la piedra que viniste a ver.

  • Cocina de autor sobre base tradicional, con un punto moderno. La mesa para cuando se quiere algo más cuidado dentro del recinto.

  • En el carrer del Forn, de trato cercano y cocina de casa. El clásico de andar por casa, sin pretensiones, dentro de las murallas.

Para beber

  • En el carrer Major. Helados con ideas dulces y saladas fuera de lo común. El gesto perfecto para pasear el pueblo a media tarde.

Qué hacer

  • El centro de todo: los arcos medievales y la calle más bonita del pueblo, con sus tiendas de artesanía. Recórrela dos veces, que a la segunda se ve mejor.

  • Dar la vuelta al pueblo por fuera, siguiendo el foso excavado en la roca. Es lo que hace único a Peratallada; se ve gratis y no lo mira casi nadie.

  • Románica y gótica, fuera de las murallas y del bullicio. Vale la salida: desde ahí se entiende la escala del pueblo entero.

  • Ullastret y Pals

    A pocos minutos, el poblado íbero de Ullastret y el Pals medieval sobre su colina de arroz. El triángulo se hace en un día de coche corto.

    Sin punto fijo

Para llevarse

  • Las tiendas de la calle mayor, para llevarse algo hecho a mano y no un imán. Mira sin prisa; lo bueno no está en el escaparate más grande.

Lo práctico

Preguntas frecuentes

¿Qué significa Peratallada?

Peratallada significa 'piedra tallada' en catalán (pedra tallada). El topónimo Petra Tallada está documentado desde el siglo X y hace referencia al foso defensivo excavado directamente en la roca arenisca sobre la que se asienta el pueblo. De esa misma roca cortada se obtuvo después la piedra con la que se levantaron las casas, así que el nombre describe literalmente cómo se construyó el lugar.

¿A qué municipio pertenece Peratallada?

Peratallada pertenece al municipio de Forallac, en la comarca del Baix Empordà (Girona). Forallac se creó en 1977 al unir tres núcleos de población: Peratallada, Vulpellac y Fonteta. Peratallada es el más visitado de los tres por su recinto medieval.

¿Qué hay que ver en Peratallada?

Lo esencial es el propio recinto medieval, uno de los mejor conservados de Cataluña: el castillo con su torre del homenaje, el palacio y las murallas, datados entre los siglos XI y XIV; el foso excavado en la roca que rodea el pueblo; la plaça de les Voltes, con sus arcos medievales; el carrer Major, con tiendas de artesanía; y la iglesia románica y gótica de Sant Esteve, a las afueras de las murallas. Todo el conjunto está declarado Conjunto Histórico-Artístico.

¿Se puede entrar en coche a Peratallada?

No. El casco histórico es peatonal y hay que dejar el coche en los aparcamientos de fuera de las murallas y entrar a pie. Es parte de lo que mantiene el pueblo tranquilo. Conviene visitarlo a primera hora o al final de la tarde, cuando se van los autobuses turísticos y el pueblo recupera su silencio.

¿Cuánto se tarda en llegar a Peratallada desde Barcelona o Girona?

Desde Barcelona, Peratallada está a unos 130 km, alrededor de 1 h 40 min en coche por la AP-7. Desde Girona son unos 35 km, unos 35 minutos. No hay estación de tren; lo práctico es llegar en coche, que además permite encadenar los pueblos medievales vecinos.

¿Qué pueblos se pueden visitar cerca de Peratallada?

Peratallada está en el corazón de un grupo de pueblos medievales del interior del Baix Empordà que se recorren en un día. A pocos minutos quedan Pals, sobre su colina de arrozales; Ullastret, con el poblado íbero mejor conservado de Cataluña; y los diminutos Palau-sator, Sant Julià de Boada y Vulpellac. Es la Costa Brava de tierra adentro, sin mar a la vista pero con toda la luz del Empordà.

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