S’Agaró es un caso aparte en la Costa Brava: no creció alrededor de un puerto ni de una lonja, sino de un plano firmado en 1916 por el arquitecto Rafael Masó. Eso se nota en cada esquina, y es justo lo que hace que una visita corta pueda organizarse casi sola, sin necesidad de perderse por callejones buscando qué merece la pena. A continuación, cinco paradas imprescindibles para ver lo esencial de S’Agaró en un día, de la arquitectura al mar y del mirador a la mesa.
El camí de ronda de Sant Pol a Sa Conca
Es el paseo que define S’Agaró y el punto de partida obligado. Unos dos kilómetros bien acondicionados, sin apenas desnivel, que conectan la Platja de Sant Pol con la Platja de Sa Conca bordeando el acantilado. A diferencia de otros tramos del litoral catalán, este no nació como sendero de vigilancia costera: se diseñó como pieza de arquitectura de paisaje, con arcadas de piedra y miradores colocados a propósito para que el paseante se detenga.
A medio camino aparece el Mirador del Cap de Mort, el punto con la vista más amplia de toda la ruta. Se puede hacer con niños o sin ninguna prisa: en poco más de media hora se completa, pero merece alargarlo.

Cala Pedrosa
Escondida a medio camino del camí de ronda, es la cala más fotografiada de S’Agaró y también la más pequeña: agua transparente, buen fondo para el esnórquel y un menhir de granito entre las rocas que recuerda que esta costa estaba habitada mucho antes de que existiera el pueblo.
No tiene chiringuito ni hamacas de alquiler. Quien busca más servicios y arena ancha encuentra su alternativa al otro extremo del paseo, en la Platja de Sa Conca.
Las casetas de playa de Sant Pol
Cuarenta y cinco cabañas de madera pintadas de colores, alineadas frente al mar sobre la Platja de Sant Pol, son uno de los símbolos más reconocibles de S’Agaró. Pertenecen a familias del pueblo desde hace generaciones y no se alquilan sueltas, pero fotografiarlas —sobre todo al final de la tarde, cuando la luz baja— es casi un rito de paso para quien visita por primera vez.

El pueblo-jardín de Rafael Masó
Antes o después del paseo por la costa, vale la pena caminar sin rumbo por las calles interiores. Todo lo que se ve —villas de líneas mediterráneas, jardines cuidados hasta el último seto, la disposición misma de las calles— responde a un único encargo: el que el industrial Josep Ensesa hizo a Rafael Masó, la figura central del noucentisme gerundense, para levantar un pueblo entero de una sola vez.
Es la razón por la que S’Agaró no se parece a ningún otro pueblo de la Costa Brava: aquí no hay capas superpuestas por generaciones, sino un plan que se cumplió tal como se dibujó.
El Hostal La Gavina
Cierra el recorrido el hotel que ha sido el ancla de S’Agaró desde 1932, cuando lo abrió la misma familia Ensesa que había levantado el pueblo. No hace falta alojarse para asomarse a sus jardines o tomar algo con vistas al mar; y quien busque una comida de ocasión especial tiene el restaurante Candlelight, con el chef Romain Fornell al frente.

Preguntas frecuentes
¿Cuánto tiempo hace falta para ver S’Agaró en un día?
Con media jornada es suficiente para lo esencial: el camí de ronda completo de Sant Pol a Sa Conca (poco más de media hora andando sin paradas), un baño en Cala Pedrosa y un paseo por las calles del pueblo. Si además quieres comer con calma junto al mar o alargar la tarde en alguna cala, cuenta con el día entero.
¿Dónde se aparca para hacer el camí de ronda?
Hay aparcamiento junto a la Platja de Sant Pol, en un extremo del paseo, y también cerca del varadero de Platja d’Aro, muy próximo al otro extremo en Sa Conca. En temporada alta ambos se llenan pronto por la mañana, así que conviene llegar temprano o dejar el coche un poco más lejos y caminar.
¿Es un buen plan para ir con niños?
Sí. El camí de ronda entre Sant Pol y Sa Conca está bien acondicionado y prácticamente sin desnivel, así que se recorre con calma incluso con carrito en los tramos iniciales. Cala Pedrosa, en cambio, se accede por un tramo de rocas y escalones, más cómodo para niños que ya caminan solos.
¿Cuál es la mejor época para visitar S’Agaró?
Fuera de julio y agosto se disfruta mejor: el camí de ronda y las calas tienen mucha menos gente, y la temperatura sigue siendo agradable para caminar en primavera y principios de otoño. En pleno verano, ir a primera hora de la mañana es la mejor forma de evitar las aglomeraciones en Cala Pedrosa.




